Cartagena – ¿Qué te ha pasado?

9 Abr

Porque parece una ciudad fantasma. Y no porque no haya gente, que con datos de 2011 casi llegan a los 215.000 habitantes (que no es moco de pavo), sino porque parece más muerta que viva, un esqueleto andante que trata de disimular con lindos vestidos que en realidad su aparente movimiento no son más que estertores.

Pinta tétrico, ¿verdad? No, no lo es tanto; sólo es una licencia artística.

En realidad a mí Cartagena me gustó, pero al mismo tiempo me horrorizó. Estos sentimientos encontrados se explican porque si bien tiene rincones muy bonitos, edificios modernistas preciosos, paseos marmolados exquisitos y un puerto y un museo arqueológico la mar de cucos; pero el centro, señores, parece haber pasado la Semana Santa en Siria.

Cartagena se cae

El Backstage de la ciudad (con magnífico robot pintado)

Calles que antaño debieron ser acogedoras, llenas de vecinos, tienditas y vida, ahora sólo son un decorado. Las fachadas, antiguas, señoriales, con preciosas molduras y grandes portalones, son sólo eso, fachadas. Apuntaladas por grandes vigas de hierro, detrás de las ventanas sin cristales se extienden los solares que en el pasado ocuparon los edificios que ya no están. El primer edificio me llamó la atención, pero caminando por la misma calle, estas fachadas fantasma se sucedieron una tras otra revelando que el centro de Cartagena es una ciudad que parece haber sufrido una guerra hace dos días.

Esta sensación de “derrumbe” se acentuó cuando nos aproximamos a la zona del puerto y del ayuntamiento ya que esta área, mucho más cuidada, contrastaba profundamente con lo que dejábamos atrás. Edificios majestuosos de estilo modernista, suelos enlosados con placas de mármol, yesos, molduras, estatuas de bronce y monumentos conmemorativos a Cervantes salpicados por algunas valientes terrazas que, desafiando el vendaval de viento, atraían a aún más aguerridos clientes a sentarse y tomar algo.

Ayuntamiento Cartagena

El ayundamiento al atardecer

El puerto, un espacio de paseo, agradable y abierto, de diseño moderno y que acoge tanto un centro comercial y de ocio como el Museo de Arqueología Subacuática, se abre a los muelles deportivos plagaditos de pequeñas embarcaciones de recreo. Más allá, en los muelles exteriores, algunas viejas fragatas de ejército acumulan óxido y percebes mientras sirven de recordatorio al visitante de que Cartagena es la capital de la Zona Marítima del Mediterráneo de la Armada.

El puerto de Cartagena

El puerto de Cartagena

Cerca de allí, en una suerte de escalera de caracol que te lleva a un parque que se eleva unos metros en la pendiente, un espectacular graffiti merecedor de un hueco en alguna pared emblemática de Berlín, recuerda animales marinos, medio orgánicos, medio mecánicos, medio de terror, medio de cuento. El mar como parte fundamental de la vida de la ciudad. Eso, ¿ves? Eso me gustó mucho.

El pulpo

El calamar gigante y monstruoso que te acecha...

Dejando el parque atrás, rodeamos la manzana y nos topamos con una especie de cilindro de aluminio que de una manera absurda, crea un puente entre el montecillo que tenemos a la izquierda y el cilindro. Algo muy de diseño, es decir, algo muy horrible y que no cuadra nada con lo que hay alrededor. Y, ¿alrededor qué hay? La Plaza de Toros. De nuevo, una plaza de toros fantasma. Sólo queda la fachada circular con ventanas como mudéjares. Dentro sólo hay escombros y las mismas vigas que sujetan las fachadas del centro. Al lado de ese horror, una acera en chaflán está cubierta con granito gris claro y una escalera con manillar de brillante aluminio de líneas finas y modernas.

... o lo que queda de ella

Lo que queda de la plaza de toros y el cilindro de aluminio a la izquierda

Tratando de ignorar el terrible contraste subimos las escaleras de piedra hasta encaramarnos al montecillo. Allí, un bonito parque se abre ante nosotros. Una espectacular fuente semicircular, hace caer el agua en cascada por unos ladrillos rojos y suelos de mármol y pizarra. Un recodo tranquilo y agradable rodeado de columnas, ¿dóricas? No lo recuerdo. Pero podías sentarte y disfrutar del arrullo del agua.

Abandonamos el parque. La tarde cae sobre nosotros y necesitamos tomar algo. De nuevo nos encontramos sobre el teatro romano y las ruinas de la catedral. Resulta chocante que el teatro torpemente reconstruido en ciertas partes, parezca medio fundido con la antigua catedral, mucho más precaria y con un presupuesto de adecuación de apenas 250.000€ (lo leí en el cartel que hay en la puerta). De ahí bajamos de nuevo al centro.

Con la Semana Santa en plena ebullición Cartagena estaba llena de procesiones. Vimos a unos romanos, a unos nazarenos que vestían de terciopelo azul y a la orquesta municipal tocando la canción más famosa de la ópera “Carmen” de Bizet. Me sorprendió que escogieran esa pieza para una Semana Santa. La ciudad parecía volcada. De cuando en cuando te cruzabas con grupos de hombres y mujeres musulmanes que veían todo aquello con cierta diversión, un poco a su vida, sin darle especial importancia.

En los bares atronaba el ruido de los clientes, los nazarenos que entraban y salían, las terrazas en la calle, los petardos. Cartagena estaba de fiesta. Ciertamente parecía una de esas Semanas Santas que no da pereza ver porque se vive de manera casi festiva, con disfraces brillantes y los oficiales de la Armada de punta en blanco y tocando los tambores.

Los edificios modernistas se mezclaban con los actuales. La opulencia de los edificios de principios de siglo se daba la mano con la decadencia de los edificios de viviendas de los años 50 o 60. Molduras de yeso y rejas forjadas en formas vegetales contra los desconchones y las humedades de los bloques de pisos de calidad dudosa.

Modernismo de Cartagena

El Gran Hotel de Cartagena: lujo asiático!

Parecía, pensé mientras volvíamos al coche ya de vuelta, que Cartagena hubiera vivido una época de esplendor a principios del siglo XX y después, algún tipo de catástrofe hubiera asolado la ciudad. Y eso fue lo que pasó, más o menos, tras la Guerra Civil cuando el estado obligó a la ciudad a reconvertir su industria y fracasando miserablemente.

Informándome sobre la historia de Cartagena he descubierto un episodio entero de la historia española que NO SE DA EN LOS COLEGIOS a pesar de su espectacularidad: La Revolución Cantonal. Pero eso daría para otro post y querría tratarlo con justicia porque apenas sé nada (aún).

Así que, ¿cómo es Cartagena? Desde fuera y en un vistazo rápido, es un puzzle. Medio cayéndose a cachos, medio fastuosa, arrastrando siglos de historia, abandono, mala gestión y un patrimonio que ya querrían muchos, es una incógnita a cada paso. Pocas ciudades me han causado una impresión similar. Los contrastes tan fuertes me generaban interrogantes allá por donde iba. ¿Por qué han dejado que la mitad de los edificios de una calle se caigan? ¿Por qué han escogido poner un absurdo puente de aluminio en lugar de rehabilitar la Plaza de Toros? ¿Por qué permiten que haya espacios tan modernos y nuevos frente a ruinas históricas a las que apenas se presta atención?

¿Qué te pasó, Cartagena?

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5 comentarios to “Cartagena – ¿Qué te ha pasado?”

  1. fregandolosplatos 9 abril, 2012 a 20:42 #

    Muy buena entrada. ¿Sabes que yo nací en Cartagena? Aunque sólo viví ahí mis primeros meses de vida.

    Estuve hace poco, el septiembre pasado, y aunque sólo fueron unas pocas horas, me llevé una impresión parecida a la tuya. Había partes muy bonitas de la ciudad y otras que estaban fatal, y lo malo es que con la que está cayendo no creo que la cosa vaya a mejor 😦

    • rant4ranter 9 abril, 2012 a 22:15 #

      :O ¿Eres de Cartagena? ¿Y cómo no te he oído nunca un “Chaaaachooo” típico? 😀

      La verdad es que esa ciudad es una pena. Podría ser la joya de Murcia (porque francamente, aun siendo el desastre que es, es de lo más bonito que hay en toda la comunidad autónoma) y está dejada de la mano de dios. ¿Sabes lo que me parecen todos esos rincones nuevos y estupendos? Las típicas obras LOL preelectorales que se suelen hacer para decir: mirad todo lo que hago por la ciudad. En fin. Mala gestión a punta pala. Una pena.

    • Jesús Maria 26 marzo, 2013 a 21:43 #

      Yo también nací en Cartagena y he estado casi 30 años sin visitarla y nunca se la había enseñado a mi mujer, porque me daba vergüenza ajena con un centro de Ciudad abandonada totalmente y lleno de traficantes de drogas, putas y gente de mal vivir, hasta que ahora hace siete años regrese con ella y no dejamos de visitarla dos,tres o cuatro veces por mes.
      La Plaza de toros no esta abandonada, esta esperando una financiación muy grande, que aunque tarde llegara; debajo de sus cimientos esta El Coliseo Romano, entero y se descubrirá totalmente dejando el anillo exterior de la plaza de toros.
      Igualmente pasa con las demás casas de la calle del Duque y similares, son casas a restaurar, Cartagena entera la de las 5 colinas es todo un libro de historia, de 3.000 años de historia y los cartageneros de verdad queremos que se reconstruya y sirva para que las futuras generaciones tengan la mejor Ciudad del Mediterráneo, como así sera, El Parque Arqueológico del Molinete es otro logro que se ha conseguido en estos últimos 15 años, como tantos otros.
      Si no fuese por ese cilindro de Acero en la calle Gilbert, seria muy difícil subir al Parque Torres, parque que cuando yo hice la mili en Marina no había nada masque una mole cuadrada hoy esta el castillo de Asdrubal recuperado la que quedaba de el y aun se han descubierto salas ignoradas hasta hace unos 8 o 10 años
      La Cartagena de los mas de 200.000 habitantes está en el Ensanche lo que antaño fue la Albohera y el puerto de Cartagena entre la Plaza de España y San Antón.
      No se puede llegar a una ciudad pasar cuatro horas sin saber lo que se esta mirando ni la historia de la Ciudad y empezar a despotricar de mala manera, aunque uno haya nacido en ella, pero no vivido jamas…

      No señor, no se puede…

      • rant4ranter 4 abril, 2013 a 0:24 #

        Siento que te hayas tomado la entrada como un ataque a la ciudad. No lo pretendía, pero dejar caer por dejadez o falta de cuidado suele en cubrirse con un “esperando grandes inversiones” demasiado a menudo. Y que no se hayan cuidado edificios de una calle tan céntrica me suena más a especulación urbanística que otra cosa.

        Me recordó mucho a Lisboa. Es una ciudad preciosa, con muchísima historia y monumentos espectaculares que, lamentablemente, se cae a pedazos. Los edificios dañados o en restauración los cubrían con lonas gigantes en las que ponían “Lisboa:líder en Europa en restauración de edificios” y me lo creí. Había un par mínimo en cada calle y pensé que ser líder en restaurar media ciudad no era algo de lo que estar especialmente orgulloso. Luego me enteré por gente de allí que el centro de Lisboa estaba vacío de gente, porque era tan caro que ya casi nadie vivía allí. Y sin gente, los edificios se caen. Ruina por especulación urbanística. ¿De verdad no te parece familiar?

        Cartagena me gustó mucho, pero esos claroscuros denotan problemas serios que, si bien desde mi ignorancia, precisamente porque no conocía para nada la ciudad, me resultaban muy claros y evidentes.

        Y es una pena. Una ciudad así no se merece ese trato.

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  1. ¡¡¡REVOLUCIÓN CANTONAL!!! – Uno de los episodios más ósom de la historia de España « rant4rant - 10 abril, 2012

    […] a este bonito episodio nacional cuando me documentaba para el post de Cartagena y la verdad es que aluciné mucho. Era como si en el verano de 1873 los conflictos […]

Re-rant if you want :)

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